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        El Nuevo Aprendizaje:

        Hacia Una Eco-Pedagogía

 

 

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El objetivo de este Planteamiento es brindar una visión alternativa de la educación, una educación que constituya una respuesta vivificante y co-creativa ante la crisis planetaria aquejante. Debido a que valoramos la diversidad y favorecemos una amplia variedad de métodos, aplicaciones y prácticas, ésta es una visión que podemos llevar a cabo de varias maneras. No hay unanimidad completa, la visión trasciende a nuestras diferencias y nos guía en una dirección que ofrece una resolución Ecocéntrica a la crisis de la educación moderna.

Creemos que un objetivo fundamental, de la educación es sustentar las posibilidades inherentes en el desarrollo humano. Las escuelas deben ser lugares que faciliten la enseñanza y el completo desarrollo de todos los aprendices. La enseñanza debe enriquecer y profundizar la relación hacia sí mismo, hacia la familia y miembros de la comunidad, hacia la comunidad global, hacia el planeta y hacia el cosmos. Estas ideas han sido expresadas elocuentemente y puestas en práctica por los grandes pioneros de la enseñanza, tales como Freire, Neill, Dewey, Montessori, Steiner y muchos otros.  

Lamentablemente, la enseñanza pública nunca ha tenido el trabajo humano personal como objetivo primario. La literatura histórica deja en claro que los sistemas escolares se organizaron con el objeto de incrementar la productividad nacional, inculcando hábitos de obediencia, lealtad y disciplina. La literatura de "reestructuración" y de "excelencia" de las décadas de 1980 y 1990 está muy afectada todavía por la preocupación por la productividad y la competición de la economía nacional y hace lo posible por encauzar las aptitudes y los sueños de la nueva generación hacia el objetivo de desarrollo económico. Nosotros creemos que el desarrollo humano debe tener prioridad sobre el desarrollo económico (Illich, 1980).  

Es fundamental reconocer que muchos valores humanos han sido alienados por la cultura moderna, por ejemplo: armonía, paz, cooperación, comunidad, honestidad, justicia, igualdad, compasión, comprensión y amor. El ser humano es más complejo que sus funciones de reproductor o de ciudadano. Si una nación, por medio de sus escuelas, de sus políticas de bienestar infantil y de su afán de competición, no consigue sustentar el conocimiento de sí mismo, la salud emocional y los valores democráticos, en último término su éxito será minado por el colapso moral de la sociedad. En efecto, esto ya está ocurriendo, a juzgar por la epidemia de drogas y los problemas urgentes de delincuencia, alcoholismo, abuso de niños, corrupción política y de empresas, alejamiento y suicidio de los adolescentes y violencia en las escuelas. Tenemos que crear seres humanos sanos si queremos tener una sociedad y una economía sanas. Hacemos un llamado a favor de un equilibrio mejor entre las necesidades de la vida económica y aquellos ideales humanos que trascienden lo económico y que son necesarios para una actuación responsable.  

Creemos que es necesario reconocer que cada aprendiz, ya sea joven o mayor, es un ser único y valioso. Es decir, significa aceptar las diferencias individuales y estimular en cada estudiante un sentido de tolerancia, respeto y aprecio por la diversidad humana. Cada persona es creativa en forma inherente, tiene necesidades y talentos únicos de tipo físico, emocional intelectual y espiritual y posee una capacidad ilimitada para aprender.  

Es necesario también que se investigue detalladamente la validez de las notas, calificaciones y exámenes estandarizados. Nosotros creemos que la función primaria de la evaluación es proporcionar al aprendiz y al maestro información que facilite el proceso de aprender. Opinamos que los puntos de evaluación "objetivos" no están al verdadero servicio de la enseñanza ni del desarrollo óptimo de los estudiantes. Hemos estado tan ocupados midiendo lo que es mensurable que hemos descuidado aquellos aspectos del desarrollo humano que son inmensurablemente más importantes. Además de descuidar importantes dimensiones de los educandos, las pruebas estandarizadas también eliminan a los que no pueden ser estandarizados. Por ejemplo las Escuelas Waldorf** han tenido mucho éxito a través del mundo, ya que han reemplazado las notas y los exámenes estandarizados por evaluaciones personalizadas que permiten que los estudiantes usen su propia dirección interna. El resultado natural de esta práctica es el desarrollo del conocimiento de sí mismo, de la propia disciplina y de un entusiasmo auténtico por aprender.  

Los aprendices de todas las edades difieren enormemente a través del espectro de aptitudes, talentos, inclinaciones y circunstancias. El etiquetar a un estudiante para describir su potencial personal, simplemente lo definirá en relación a las expectativas arbitrarias del sistema. El término "en peligro de fracasar" es especialmente pernicioso: sólo sirve para mantener los objetivos competitivos y homogéneos del sistema educativo, ignorando las experiencias y percepciones personales que están detrás de las dificultades de un estudiante en particular. Sugerimos, por el contrario, que se transforme la enseñanza de manera que se respete la individualidad de cada persona, que podamos construir una verdadera comunidad educativa en la cual cada uno aprende de las diferencias mutuas, que se enseñe a cada uno a valorar sus propios puntos fuertes y que se les potencie para que se ayuden mutuamente. El resultado será que se satisfarán las necesidades de cada estudiante. 

Las grandes tradiciones a través de los siglos se han encargado de decirnos que la adquisición del conocimiento es asunto de la experiencia. Tal adquisición es un compromiso activo y multisensorial entre una persona y la naturaleza, un contacto mutuo que otorga poder al que aprende y le revela el rico significado del mundo. La experiencia es dinámica y crece en forma continua. El objetivo de la educación debe ser el cultivo de un crecimiento natural y sano por medio de la experiencia; la educación no consiste en presentar un "currículum" limitado, fragmentado, predigerido como si fuera el sendero del guerrero.  

Creemos que la educación debe conectar al aprendiz con las maravillas del mundo natural por medio de métodos que lo hagan embeberse en la vida y en la naturaleza. La educación debe conectar al aprendiz con el funcionamiento integral de la sociedad a través de verdadero contacto con la vida social y económica de la comunidad. La educación debe familiarizar al aprendiz con su propio mundo interior por medio de las artes, de diálogo sincero y de momentos de reflexión silenciosa, pues sin este conocimiento del propio ser interior, todo conocimiento externo es superficial y sin sentido.

   

 

 

 

 

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